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Textos: Berna Wang
Fotografías: Francisco Javier Garín Voxel Infográfica
Diseño: Joaquín Bernal Baara Estudio

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martes 1 de junio de 2004 • 08:40 Enlace permanente
Despedida (y V)

Hace frío aquí y, sin embargo, no me decido a partir. Ha sido tan hermoso. Aunque hayamos recorrido gran parte del camino engañados por nosotros mismos, por nuestro propio deseo de ser amados. Fue hermoso. Por eso me resisto a regresar a mi guarida y cerrar la puerta.

Sé, ambos sabemos, que durante un tiempo nos mandaremos letras y sonrisas con palomas mensajeras que atravesarán el bosque de tu castillo a mi guarida, de mi guarida a tu castillo. Aunque de vez en cuando nos echaremos de menos, día a día iremos encajando toda nuestra historia dentro de nuestros moldes. Y entonces los mensajes se espaciarán. Las palomas se irán muriendo de viejas. No habrá más palomas.

Ojalá consigamos salir algún día, tú de tu castillo y yo de mi guarida, y seguir caminando por el bosque. Aunque no lo hagamos juntos. Ojalá alguien consiga enseñarte lo que yo no pude, ojalá alguien me enseñe lo que tú no supiste: que nos disfrazamos con historias y palabras e intentamos contarnos nuestro pasado de una forma y en el fondo lo único que ocurre es que tenemos tanto miedo.




miércoles 2 de junio de 2004 • 08:40 Enlace permanente

Hay días como hoy en que la sonrisa no es más que un trozo de papel a merced del viento.

Tanto se ha adelgazado.

Lucho contra las ganas de dormirme y busco las palabras exactas que me sirvan de hilo.

No para salir de ningún laberinto, sino para convertir la sonrisa en cometa y volver a remontar el vuelo.




jueves 3 de junio de 2004 • 08:40 Enlace permanente
Cosas que pasan cuando dormimos (I)

Te dije: «estaré contigo aunque no esté».
Fue entonces cuando empezaste a soñarme.




jueves 3 de junio de 2004 • 21:00 Enlace permanente
15 años
vela_encendida_por_todos_los_que_sufren



viernes 4 de junio de 2004 • 08:40 Enlace permanente
Cosas que pasan cuando dormimos (II)

Mientras hacía el café esta mañana mis manos se movían
al ritmo de una canción que sonaba
dentro de mí.

Sorprendida,
me he detenido a escucharla:
«Mahamudra, mahamudra».

Entre risas,
he decidido guardar silencio todo el día
para seguir oyéndola
dentro de mí:
«Mahamudra, mahamudra».




sábado 5 de junio de 2004 • 00:00 Enlace permanente
Invitado: Alberto Caeiro

Más allá de la curva del camino
quizás haya un pozo, y quizás un castillo,
o quizás sólo la continuación del camino.
No lo sé ni pregunto.
Mientras voy por el camino antes de la curva
sólo miro el camino antes de la curva,
porque no puedo ver más que el camino antes de la curva.
De nada me serviría estar mirando para otro lado
y para aquello que no veo.
Que nos importe sólo el lugar donde estamos.
Hay suficiente belleza en estar aquí y no en otra parte.
Si hay alguien más allá de la curva del camino,
que se preocupen ellos por lo que hay más allá de la curva del camino.
Ése es su camino.
Si tenemos que llegar allí, cuando lleguemos lo sabremos.
Por ahora sólo sabemos que allí no estamos.
Aquí sólo hay el camino antes de la curva, y antes de la curva,
el camino sin curva alguna.


Alberto Caeiro




domingo 6 de junio de 2004 • 00:00 Enlace permanente
Invitado: Francisco de Icaza

La canción del camino

Aunque voy por tierra extraña
solitario y peregrino,
no voy solo, me acompaña
la canción en el camino.

Y si la noche está negra,
sus negruras ilumino:
canto, y mi canto alegra
la oscuridad del camino.

La fatiga no me importa,
porque el báculo divino
de la canción, hace corta
la distancia del camino.

¡Ay, triste y desventurado,
quien va solo y peregrino
y no marcha acompañado
por la canción del camino!


Francisco de Icaza (1863-1925)
Publicado por Iris en la lista Escritura Creativa el 5 de junio del 2004




lunes 7 de junio de 2004 • 08:40 Enlace permanente
Cosas que pasan cuando dormimos (III)

Yo quería verle a toda costa
y tú me dijiste, con suavidad:
«Lávate la cara. Y ve.»




martes 8 de junio de 2004 • 08:40 Enlace permanente
Lección de chino

放心 (fàng xin): Tranqulizarse, despreocuparse, sosegarse.

Literalmente: soltar, poner en libertad el corazón.




martes 8 de junio de 2004 • 21:54 Enlace permanente
Fàng xin
fangxin



miércoles 9 de junio de 2004 • 08:40 Enlace permanente

Esa tos. La oigo y me duele tanto que contengo la respiración. Daría lo que fuera por alcanzarte un vaso de agua, pero estás demasiado lejos. Esa tos.




jueves 10 de junio de 2004 • 08:40 Enlace permanente

El primer cuento que conté, cuando era muy niña, decía así:
«Era una puerta muy grande, y se cerraba. Luego había otra puerta que se cerraba. Y luego otra, que se cerraba. Ya está.»




jueves 10 de junio de 2004 • 18:34 Enlace permanente

Cosas que les pasan a Miguel y Esperanza cuando duermen




viernes 11 de junio de 2004 • 08:40 Enlace permanente

Cada vez que veo amanecer intento imaginarme que es la Tierra la que gira al encuentro del sol.




sábado 12 de junio de 2004 • 00:00 Enlace permanente
Invitado: Andrés Sánchez Robayna

XLVI

En el libro del cuerpo leí el alma.
Y comprendí que el cuerpo
compone, con el alma, un solo libro,
soberana unidad de un dios entero.

Fuego que abrasa lo que existe,
encarnación que vino desde el verbo.
Luz material de lo que existe,
y cuanto existe, ardido en fuego negro.

Dios de la unidad en muslos enlazados,
alma ardida en deseo.
El deseo del ser en la unidad
y la unidad de Dios resuelta en fuego.


Andrés Sánchez Robayna, El libro, tras la duna
Leído en la Vae victis




domingo 13 de junio de 2004 • 00:00 Enlace permanente
Invitado: Claudio Rodríguez

Lo que no es sueño

Déjame que te hable, en esta hora
de dolor, con alegres
palabras. Ya se sabe
que el escorpión, la sanguijuela, el piojo,
curan a veces. Pero tú oye, déjame
decirte que, a pesar
de tanta vida deplorable, sí,
a pesar y aun ahora
que estamos en derrota, nunca en doma,
el dolor es la nube,
la alegría, el espacio;
el dolor es el huésped,
la alegría, la casa.
Que el dolor es la miel,
símbolo de la muerte, y la alegría
es agria, seca, nueva,
lo único que tiene verdadero sentido.
Déjame que, con vieja
sabiduría, diga:
a pesar, a pesar
de todos los pesares
y aunque sea muy dolorosa, y aunque
sea a veces inmunda, siempre, siempre
la más honda verdad es la alegría.
La que de un río turbio
hace aguas limpias,
la que hace que te diga
estas palabras tan indignas ahora,
la que nos llega como
llega la noche y llega la mañana,
como llega a la orilla
la ola:
irremediablemente.


Claudio Rodríguez , Alianza y condena
Publicado por Zifar en la lista Escritura Creativa el 9 de junio del 2004




lunes 14 de junio de 2004 • 08:40 Enlace permanente

Me gusta haber nacido para puente y unir las diferentes islas de este inmenso archipiélago.

Desde luego, es mejor que haber nacido para clavo.




martes 15 de junio de 2004 • 08:40 Enlace permanente

Me despertó un relámpago. ¿A este lado o al otro de mis párpados? Y gotas de lluvia sobre la piel de la espalda.




miércoles 16 de junio de 2004 • 08:40 Enlace permanente

Hay hilos invisibles que me unen a ti. Y hay ciertos días que me muevo con tanta inquietud que me enredo en ellos sin querer. Y los hilos tiran. Y me duele.




jueves 17 de junio de 2004 • 08:40 Enlace permanente

Hace varios días
que me despierto a las siete y media de la mañana.
Miro el reloj y me digo: aún es temprano.
Y sigo durmiendo.
A las ocho
vuelvo a despertarme y entonces me levanto,
descansada y contenta.
No importa la hora a la que me haya acostado,
es así desde hace varios días.




viernes 18 de junio de 2004 • 08:40 Enlace permanente
El león de Lisboa

Para María Marta

La primera noche que pasamos en Lisboa, cuando nos íbamos a dormir, oí el rugido de un león. Le dije: «He oído el rugido de un león». Él contestó: «Es imposible». Y como yo confiaba en él y en su sensatez, pensé que, bueno, me habría equivocado.

Al día siguiente, en el desayuno, comentó entre risas a nuestros anfitriones: «¿Sabéis que Berna oyó anoche el rugido de un león?». Y ellos contestaron: «¡Claro! ¡Estamos a un paso del zoológico!».




sábado 19 de junio de 2004 • 00:00 Enlace permanente
Invitado: Jorge Luis Borges

Arte poética

Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.

Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño.

Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo,

ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.

A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.

Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Itaca
verde y humilde. El arte es esa Itaca
de verde eternidad, no de prodigios.

También es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
y es otro, como el río interminable.


Jorge Luis Borges, El hacedor




domingo 20 de junio de 2004 • 00:00 Enlace permanente
Invitada: Gabriela Mistral

El canto

Una mujer está cantando en el valle. La Sombra que llega la borra;
pero su canción la yergue sobre el campo.

Su corazón está hendido, como su vaso que se trizó esta tarde en las guijas
del arroyo.
Mas ella canta; por la escondida llaga se aguza pasando la hebra del canto.
En una modulación la voz se moja de sangre.

En el campo ya callan por la muerte cotidiana las demás voces,
y se apagó hace un instante el canto del pájaro más rezagado.
Y su corazón sin muerte, su corazón vivo de dolor, ardiente de dolor,
recoge las voces que callan en su voz.

¿Canta para un esposo que la mira calladamente en el atardecer o para un
niño al que su canto endulza? ¿O cantará para su propio corazón, más
desvalido que un niño solo al anochecer?

La noche que viene se materniza por esa canción que sale a su encuentro;
las estrellas se van abriendo con humana dulzura: el cielo estrellado se
humaniza
y entiende el dolor de la Tierra.

El canto puro como un agua con luz, limpia el llanto,
lava el día en el que los hombres se odiaron.
De la garganta de la mujer que sigue cantando se exhala y sube el día,
ennoblecido, hacia las estrellas.


Gabriela Mistral, Desolación
Publicado por Ana X. Henríquez Alfaro en la lista Escritura Creativa el 17 de junio del 2004




lunes 21 de junio de 2004 • 08:40 Enlace permanente

Qué extraño es descubrir por fin,
al cabo de nueve años,
el nombre exacto de lo que siento.




martes 22 de junio de 2004 • 08:40 Enlace permanente

El viento barrió las nubes doradas de la tarde
y trajo otras, cargadas de agua.

Ahora la tormenta se aleja hacia el norte
llevándose consigo los últimos minutos de este día.

Es hora de descansar
hasta mañana.




miércoles 23 de junio de 2004 • 08:40 Enlace permanente

Dijo Ampa: «Si vas de media naranja por la vida, lo único que conseguirás es que te expriman». «Y exprimir», añadí yo.




jueves 24 de junio de 2004 • 08:40 Enlace permanente

No se desgasta: cuanto más la acaricio, más intenso es su perfume. Así es la lavanda.




viernes 25 de junio de 2004 • 08:40 Enlace permanente

–¿Qué hace?
–No lo sé. Juega.
–¿Al escondite?
–No, creo que no –sonreí–. Está detrás del sofá, pero no se está escondiendo; mira, me ha visto y me llama.
–¡No vayas!
–¿Por qué?
–Ya eres mayor para jugar con ella. ¿No ves que busca a otra niña?
–¡Y tú qué sabes!
Me senté en el suelo, junto al sofá, pero la niña me tomó de la mano y me llevó detrás, con ella.




domingo 27 de junio de 2004 • 15:38 Enlace permanente
Invitados: Arlen y Harburg

Over The Rainbow

Somewhere over the rainbow
way up high
there‘s a land that I heard of
once in a lullaby.

Somewhere over the rainbow
skies are blue
and the dreams that you dare to dream
really do come true.

Some day I’ll wish upon a star
and wake up where the clouds are far behind me
where troubles melt like lemondrops
away above the chimney tops.
That‘s where you’ll find me.

Somewhere over the rainbow
bluebirds fly
birds fly over the rainbow
why then, oh why can‘t I?

If happy little bluebirds fly
beyond the rainbow
why, oh why can’t I?




lunes 28 de junio de 2004 • 08:40 Enlace permanente

Hacia medianoche, me senté en mi banco favorito. Al otro lado del río de coches de la Castellana, la cúpula del Museo de Ciencias Naturales y detrás de ella, el cielo. A su derecha, la luna llena, alta, grande, blanca.




martes 29 de junio de 2004 • 08:40 Enlace permanente

Para Miguel y Esperanza

Es un camino extraño el que recorro. En lugar de extenderse hacia el horizonte se ensancha a los lados y se abre a mis pies y sobre mi cabeza. En un latido que se expande y se contrae, los compañeros de viaje se alejan cada vez más hasta hacerse casi invisibles. Y son los amigos los que, cualquier miércoles, recorren media ciudad (medio país incluso) para encontrarme. Los que, sin preguntas, me ponen una cerveza fría en la mano y la espuma de la risa en la garganta.




miércoles 30 de junio de 2004 • 08:40 Enlace permanente
Desprendimiento de rutina

Acostumbrada a los mapas, esta vez,
por vez primera, voy a ciegas.
Acostumbrada a la compañía, esta vez,
por vez primera, voy a solas.

Dan ganas de decir: «si lo llego a saber no vengo»
si no fuera porque lo que ahora sé
es que siempre estuve aquí,
que en realidad nunca hubo mapas
ni compañía.

Porque lo que ahora sé
es que sólo a ciegas y a solas
–desprendida dolorosamente la rutina–
podré oír mi propia voz una mañana
despertándome por fin de este sueño dentro de un sueño dentro de un sueño
en el que me dan ganas de decir a cada rato, asustada:
«si lo llego a saber no vengo».