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Textos: Berna Wang
Fotografías: Francisco Javier Garín Voxel Infográfica
Diseño: Joaquín Bernal Baara Estudio

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miércoles 1 de octubre de 2003 • 09:16 Enlace permanente

Luchaba cuerpo a cuerpo contra la serpiente para que no me devorase, cuando oí una voz que me decía: ¿por qué te aferras a ella?




jueves 2 de octubre de 2003 • 10:38 Enlace permanente
Amigos I

Leo tus cartas antes de que me las escribas. Sé que estás ahí, y que siempre que tus obligaciones te lo permitan, estarás. Sin falsas promesas. Sin falsas ilusiones. Sin sueños ni proyectos, pero tan real como esta luz dorada y gris que se me clava detrás de los ojos.




jueves 2 de octubre de 2003 • 12:49 Enlace permanente
Invitado: Raúl Rivero

Carta de intención

El miedo es el dolor con una máscara.
Un camarero que la muerte manda
a disponer sus desayunos y sus cenas.

El odio es un revólver pavón negro
que dispara por el martillo
porque el cañón es ciego.
Es un punzón de humo
un cruce
de bumerán y cerbatana.

No te relaciones con enmascarados
no dejes que te sirvan la mesa
personas con badanas en la mano del corazón.

No uses armas de fuego
ni hojas en trances de cuchillos.

No aceptes el dolor
que no hay alivio.


Raúl Rivero, Recuerdos olvidados, Hiperión. Madrid, 2003




viernes 3 de octubre de 2003 • 08:34 Enlace permanente
Amigos II

Te digo: creo que me he dejado el alma en el respaldo de una silla, una noche de este verano tan loco. Así que desalmada, dices tú, riendo. Cómo me gusta apoyar mi sien en tu clavícula, cerrar los ojos, sentir tu aliento en mi frente y descansar un poco, antes de salir de nuevo a buscar mi alma perdida.




sábado 4 de octubre de 2003 • 07:00 Enlace permanente
Invitada: Trini Rivero

Hay un punto sin diámetro
(de profundidad infinita)
que es el eje de tu torso

Por él voy cayendo

cayendo

c

a

y

e

n

d

o

Me engancha el vértigo:
te amo.


Trini Rivero
Publicado en la lista Escritura Creativa el 29 de septiembre del 2003.




domingo 5 de octubre de 2003 • 07:00 Enlace permanente
Invitada: Belén Herranz

Mi hija, que tiene 4 años, me dijo el sábado:

–¿Ves dónde está la luna? Pues hasta ahí se me ha escapado un globo. Cuando te mueras, me lo recoges.


Belén Herranz
Publicado en la lista Escritura
Creativa
el 24 de septiembre del 2003.




lunes 6 de octubre de 2003 • 10:00 Enlace permanente

El lobo se acercó a la roca y dio una vuelta alrededor, olfateándola.

–¿Qué haces?, le pregunté.

–Marco mi territorio; necesito que mis enemigos sepan que es mío –contestó, mostrándome, desdeñoso, los dientes afilados–. Y que no pueden entrar.

Luego levantó una de las patas traseras y orinó sobre la roca mostrándome lo más vulnerable: el vientre y los testículos.




martes 7 de octubre de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Me seco el sudor, guardo
el sable y me quito
el casco teñido de sangre.

Abro despacio la puerta de mi casa.

En la oscuridad oigo
el sonido metálico de otro sable
que se alza sobre mi cabeza.

La noche es una puerta
de dos filos.




martes 7 de octubre de 2003 • 10:37 Enlace permanente
Invitado: Purranki Sandongui

Navegar maniatado

A estas alturas, a bordo del Nuestra Señora de Getxu, cualquiera tiene una larga y deprimente lección magistral por dictar. Nos guardamos nuestra sabiduría porque en el fondo sabemos lo destructora que es en realidad la sabiduría verdadera. Sabemos lo amenazador y obtuso, lo que en medio del océano se activa en todo conocimiento no estrictamente relacionado con lo inmediato, con lo cotidiano, con la agotadora maniobra del barco. Si se me permite escribirlo, el peligro es la transcendencia. La intranscendencia nos hace flotar, repetir los días, prolongar nuestra agonía aún a sabiendas estando de instalarnos en el dolor. Pues ese es nuestro hogar permanente.

Purranki Sandongui, _El potadero de Bleturge_




miércoles 8 de octubre de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Ser adulto es dejar de creer
en príncipes azules
que rescatan
a princesas desvalidas
de las garras de un dragón.

Y también
no jugar a príncipes azules
que rescatan
a princesas desvalidas
de las garras de un dragón.

Y, sobre todo,
no permitir que nos acunen con un cuento
sobre príncipes azules
que rescatan
a princesas desvalidas
de las garras de un dragón.




jueves 9 de octubre de 2003 • 08:31 Enlace permanente

Ciego de ira, dio una patada al ánfora y derramó todo el aceite perfumado.

Como siempre que eso ocurría, su esposa y sus hijos agacharon la cabeza y le rogaron que saliera de la habitación.

Luego se arrodillaron, se hirieron las manos recogiendo los pedazos de arcilla y empaparon sus capas de lana con el aceite derramado hasta que no quedó una gota en el suelo.

Después fueron al prostíbulo y vendieron sus cuerpos, lo único que les quedaba. Y con las monedas obtenidas, fueron al mercado a comprar otra ánfora de aceite para seguir perfumando la casa de su amo.




viernes 10 de octubre de 2003 • 09:03 Enlace permanente

Fueron depositando, una a una, piedras en mi mochila. Y yo cargaba con ellas y caminaba cada vez más despacio, más cansada, más encorvada. Me ha llevado años entender que no son mías, que lo que único que debo hacer es devolverlas, una a una, a sus auténticos dueños.




sábado 11 de octubre de 2003 • 07:00 Enlace permanente
Invitado: Daniel Durán

Sábado noche

Cuando he ido a cruzar, en la acera de enfrente una chica se ha santiguado. Me he quedado parado, y un coche fúnebre se ha interpuesto entre nosotros. Ha pasado, y ella lloraba abrazada a una mujer. He cruzado, sintiendo más pesado el estómago, y al llegar junto a ellas, la mujer ha dicho “Mi hijo”.

Y por algún motivo le he maldecido.

Daniel Durán
Publicado en la lista Escritura Creativa el 23 de septiembre del 2003.




domingo 12 de octubre de 2003 • 00:35 Enlace permanente
Invitada: María Marta Guzzetti

Veo una mujer

sentada en otra orilla.

El río de la Memoria
recurrente,
se ha salido de su cauce.

Recurrente.

Y amenaza con ahogarla.

Recurrente.
Recurrente.


María Marta Guzzetti
Publicado en la lista Escritura Creativa el 4 de octubre del 2003.




domingo 12 de octubre de 2003 • 17:35 Enlace permanente
Invitado: Peter Handke

«Temí que fuera a matarme con su asediante amor que me respiraba en la oreja, que era más bien un ansia de anexión, y le pregunté maquinalmente si tenía ganas de suicidarse; una broma de mal gusto en legítima defensa.»

Peter Handke, El peso del mundo, citado el 12.10.2003 en _Vae Victis_




lunes 13 de octubre de 2003 • 08:35 Enlace permanente

El humor es mi defensa, dijo riéndose.

¿Y contra qué te defiendes, si no hay ofensa?, pregunté con seriedad.




martes 14 de octubre de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Debe de ser otoño. Los jerseys, los pantalones de pana y las camisas de manga larga han salido de los armarios y se pasean por las calles con sus dueños en el interior, y aunque los jazmineros y los galanes de noche aún perfuman algunas madrugadas, no es su olor, sino el de naftalina del chal de lana, el que me envuelve en el sofá mientras leo.




miércoles 15 de octubre de 2003 • 10:00 Enlace permanente
Con la conciencia tranquila

Numerosos fueron los días en que confundí
simetría con equilibrio,
a lo opuesto llamé complementario,
y al parasitismo, simbiosis.

Interminables las tardes en que mezclé
frivolidad con alegría,
a la solemnidad llamé trascendencia,
y a la compraventa, altruismo.

Largas las noches en que barajé
la falta de compromiso con el vuelo libre,
lo que decía con lo que hacía, lo que hacía con lo que era,
la rabia con la justa indignación.

La vida entera se me ha pasado
llamando sentimientos a las palabras,
placer al ansia,
fatalidad a la cobardía.

(Y distracción a la irresponsabilidad,
tristeza a la autocompasión,
gusto por la soledad al miedo a ser descubierto.

Amor a la dependencia,
respeto a la indiferencia,
indiferencia al odio.)

Me rindo ante el dolor y lo llamo madurez,
lleno la hoja de palabras y lo llamo carta de amor,
me burlo y lo llamo inteligencia,
insulto y lo llamo cariño, nunca quise hacerte mal.

Lloro y digo que es cansancio, sólo un poco de cansancio,
que no me falta nada para ser feliz.

Felicidad no es más que el nombre de una adolescente, me repito,
confundiendo amargura con desprecio.

Duermo con la conciencia tranquila.

Sólo el cuerpo me despierta algunas madrugadas
con este dolor que combato con aspirinas.




jueves 16 de octubre de 2003 • 08:31 Enlace permanente

Los dos generales enemigos le eligieron pensando que, como era ciego, sería un mediador imparcial. Pero el ciego tenía tanto miedo que mintió a ambos y, mintiendo, les dijo lo que ninguno de los dos deseaba oír. Y en lugar de obtener la paz, propició la guerra.




viernes 17 de octubre de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Construyó de niño el marco del rompecabezas con las ruinas de su casa. Año tras año, la vida le fue regalando las piezas para que lo completara. Pero él las miraba con desconcierto: por mucho empeño que ponía, ni por su color, ni por su tamaño, ni por su forma encajaban dentro el marco. Entonces le dijeron: quema ese marco, construye otro. Pero él negaba con la cabeza, apretaba los labios y seguía intentando lo imposible, con terquedad de niño asustado. Año tras año.

Hasta que un día se rindió y enterró las piezas bajo la arena del solar donde una vez se alzó su casa.

Ahí sigue: es ese viejo cabizbajo y solo que lleva un marco de madera vacío en la mano.




sábado 18 de octubre de 2003 • 07:00 Enlace permanente
Invitado: Sergio Borao Llop

La bodrioteca de Sturgeon

La bodrioteca de Sturgeon la componen el 90% de los libros que se publican (no hay datos respecto a lo que no se publica, pero es coherente pensar que el porcentaje sea parecido).

La figura del bodriotecario, entonces, resultaría innecesaria, a no ser por un perverso instinto que nos empuja a la búsqueda de libros que, bien lo sabemos, nada han de aportarnos. Pero la fe en la incapacidad del sistema es nuestra guía: Ocasionalmente, un error burocrático provoca la presencia de un libro valioso en las vastas estanterías de la bodrioteca. La búsqueda de dicho volumen –cuyo título ignoramos– puede llevar toda una vida, y acaso justificarla. Pero nada asegura la existencia de dicho libro, ni el éxito de nuestra descabellada empresa.


Sergio Borao Llop
Publicado en la lista Escritura Creativa el 15 de octubre del 2003.




domingo 19 de octubre de 2003 • 07:00 Enlace permanente
Invitado: Daniel Durán

Me preguntaba la hija de un amiga, hace un par de semanas:
–¿Por que viven los cactus en el desierto?
–¿Por qué? Porque están adaptados a la vida seca y cálida. Se han transformado para poder hacerlo.
–Si, pero ¿Porque han ido al desierto, si es más fácil ser planta en el bosque?
–Porque el motivo de la vida es vivir, allí donde se encuentre un hueco, sea como sea.


Daniel Durán
Publicado en la lista Escritura Creativa el 8 de octubre del 2003.




lunes 20 de octubre de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Me despertaron el olor y el sonido de las primeras lluvias del otoño. Abrí los ojos en la oscuridad, me levanté y saqué la mano por la ventana para sentir cómo caía el agua.




martes 21 de octubre de 2003 • 10:00 Enlace permanente

La peor maldición: que sigas siendo como eres.

El mejor deseo: que cada día seas mejor.




miércoles 22 de octubre de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Creyó que la vida era un debate y mientras preparaba a conciencia su turno de réplica, la vida le pasó por encima. Y le dejó atrás.




jueves 23 de octubre de 2003 • 08:31 Enlace permanente

Hace falta valor
para volver después de tantos años.

Y reconocer que las ciruelas claudias que
cogimos aquella madrugada de agosto
mientras los demás dormían
y que guardamos en la nevera,

después de tantos años

ya no tienen la piel brillante
verde y amarilla de entonces,
ni son firmes al tacto
ni dulces al paladar.

Hace falta mucho valor
para regresar y abrir la nevera,
verla invadida por el moho y la podredumbre,
soportar el olor a vinagre y humedad,
tirar a la basura
esas pieles arrugadas, esa carne ya seca,
esos huesos mondos,
y limpiar los cuajarones

después de tantos años.




viernes 24 de octubre de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Cambié las sábanas, lavé las fundas de los cojines y la tela de algodón que cubre el sofá. Oreé el edredón, ventilé toda la casa. Aun así, algunas noches me despierta el olor acre de las mentiras.




sábado 25 de octubre de 2003 • 07:00 Enlace permanente
Invitado: Arthur Rimbaud

Par les soirs bleus d‘été, j’irai dans les sentiers,
Picoté par les blés, fouler l‘herbe menue:
Rêveur, j’en sentirai la fraîcheur à mes pieds.
Je laisserai le vent baigner ma tête nue.

Je ne parlerai pas, je ne penserai rien:
Mais l‘amour infini me montera dans l’âme,
Et j’irai loin, bien loin, comme un bohémien,
Par la Nature, heureux comme avec une femme.

Arthur Rimbaud, Mars 1870

(Por las tardes azules de verano, iré por los senderos,
picoteado por los trigos, a pisotear la hierba menuda:
Soñador, sentiré su frescura en los pies.
Dejaré que el viento bañe mi cabeza desnuda.

No diré nada, no pensaré en nada:
Pero el amor infinito me subirá al alma,
E iré lejos, muy lejos, como un bohemio,
Por la Naturaleza, feliz, como con una mujer.

Traducción: JGV)


Publicado en la lista Escritura Creativa el 21 de octubre del 2003.




domingo 26 de octubre de 2003 • 00:00 Enlace permanente
Invitado: Fabricio Zamora

Cuando mueras

Dice el Bardo Thödol que cuando mueras
Primero cesará la respiración exterior
Y se desatarán los nudos de los sentidos
En el orden vista, oído, olfato, gusto y tacto
Y luego parará la respiración interior
Y no habrá más vida
Y tu espíritu abandonará tu cuerpo
Por el extremo del cráneo

Pero no dice el Bardo Thödol que cuando mueras
Yo estaré allí
Y te cogeré la mano
Y te hablaré palabras tiernas
Y recogeré tu último aliento
Y cerraré tus ojos entreabiertos
Y entonces lloraré.


Fabricio Zamora
Publicado en la lista Escritura Creativa el 24 de octubre del 2003.




lunes 27 de octubre de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Podrás aconsejarme algo que no haces, pero no podrás enseñarme lo que no sabes.




martes 28 de octubre de 2003 • 10:00 Enlace permanente
Bodegón

Sobre el mantel limpio,
un plato humeante de caldo,
el pan recién hecho,
un ramo de rosas amarillas.

Y la bondadosa claridad invernal del domingo.




miércoles 29 de octubre de 2003 • 10:00 Enlace permanente

«O el mundo se menea, o a mí se me van los pies».
Doña Adelaida

Para Lola y Joaquín

Cuando piensa que todo baila a su alrededor,
el soberbio abre los ojos,
mira,
y dice a gritos:
es el mundo, que se mueve.

Cuando siente que todo tiembla en torno suyo,
el inseguro abre los ojos,
mira,
y piensa asustado:
son mis pies, que no paran.

Cuando percibe que todo se estremece,
el sabio abre los ojos,
mira,
y se pregunta, con calma,
si es el mundo o son sus pies.

Cuando cree que todo se mueve,
el paqra cierra los ojos,
siente dentro de sí mismo,
y sabe
que no pasa nada.




jueves 30 de octubre de 2003 • 10:00 Enlace permanente

El primer fin de semana después de mudarme le pedí a un amigo que me ayudara a colgar las fotos en la pared. Me gusta mirar a la gente a la que quiero. Me gusta sentir sus miradas sobre mí. Me gusta que quienes entran en mi casa miren esas miradas. Y que las sientan.




viernes 31 de octubre de 2003 • 10:00 Enlace permanente

La ternura es a veces una trampa,
sucedáneo de la compasión.
(También pueden ser una trampa las palabras,
sucedáneos de la comprensión.)