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Textos: Berna Wang
Fotografías: Francisco Javier Garín Voxel Infográfica
Diseño: Joaquín Bernal Baara Estudio

Creative Commons © 2003 y años sucesivos, Berna Wang, bajo una licencia Creative Commons, excepto los textos citados, que son propiedad de sus respectivos autores.

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viernes 1 de agosto de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Quería ser feliz, como todos, pero en el último momento siempre le importaba más tener la razón.




lunes 4 de agosto de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Le dije que no quería hacerle daño. Pero era yo quien no quería sufrir.




martes 5 de agosto de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Él sonrió y me explicó: “Un sabio griego, hace muchos años, observó que la misma estaca, a la misma hora del día, proyectaba sombras de diferente longitud en lugares también distintos. Ese detalle le bastó para sostener que la Tierra es redonda.

Ocurre algo parecido con el amor. Pasiones gemelas, atraccciones iguales, proyectan sombras diferentes en cada día que se disfrutan. El amor no es dos veces el mismo. Esto demuestra que es esférico; que no existe el abismo final de los mundos planos. Podemos recorrerlo una vez, y otra, y otra. Y, si lo recorremos mucho, todo lo que vamos a conseguir es regresar al punto de partida. Después de una larga jornada, amar de nuevo como amamos en un tiempo tan pretérito que ni siquiera lo recordamos.

El destino es caminar sobre la piel del amor, proyectar en ella nuestra sombra, cada vez distinta. Y disfrutar de cada dibujo.”




miércoles 6 de agosto de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Se sentía responsable de ella porque nunca creyó en ella.




jueves 7 de agosto de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Dicen que el hombre creyó que la Tierra era plana por comodidad, por no querer imaginar más allá de siete kilómetros, que es la distancia a la que está el horizonte. Pero también hay hombres con imaginación, y con la valentía suficiente para aventurarse a averiguar qué hay más allá de su horizonte.




viernes 8 de agosto de 2003 • 10:00 Enlace permanente
Sobre la escritura

Hay chispas que encienden una llama y otras que se apagan porque no hay madera en la que prender. Algunas veces la madera se consume rápido y el fuego se apaga. Otras, la llama se convierte en un incendio tan devastador que lo abrasa todo. Y a veces, con un poco de oficio, se consigue mantener un buen fuego y que el fuego caliente.




lunes 11 de agosto de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Me trajo un barril lleno de manzanas para que hiciera sidra. Pero preferí comérmelas.




martes 12 de agosto de 2003 • 10:00 Enlace permanente
Canción

Para M., que me regaló los dos primeros versos disfrazados de proverbio chino

Son tan largos los caminos
y tan cortas las distancias,
tan extensos los silencios
y tan torpes las palabras
que en un barco de juguete
he zarpado esta mañana
para dar la vuelta al mundo
y volver de madrugada
a cantarte mis canciones
antes que despunte el alba.

Antes que despunte el alba
son tan largos los caminos
y tan cortas las distancias.




miércoles 13 de agosto de 2003 • 09:30 Enlace permanente

Intento evitar a toda costa que se derrame el agua. Iba por el borde del precipicio. Ahora camino por el centro de la calle.




jueves 14 de agosto de 2003 • 09:00 Enlace permanente
La rabia del converso

Es tanta la añoranza que siente por el pasado que tiene que disfrazarla de odio. Y llamarlo indiferencia.




viernes 15 de agosto de 2003 • 09:15 Enlace permanente
La puerta

Todos cruzaron el mismo umbral en la misma dirección, y llegaron al mismo sitio. La misma puerta fue puerta de salida para unos y puerta de entrada para otros. Pero no vieron las mismas cosas quienes llegaron huyendo y quienes llegaron buscando.




sábado 16 de agosto de 2003 • 07:00 Enlace permanente
Invitado: Nacho Ayerbe

Escribí tu nombre en la pared. Ayudándome con un cuchillo pequeño fui grabando en la piedra cada letra. Cada una de ellas más alta que yo mismo. Me llevó años acabar el trabajo. Los mismos que tardé en olvidarme de ti. Ahora, ¿quién eres?



Nacho Ayerbe
Publicado en la Lista Escritura Creativa el 14 de agosto del 2003




domingo 17 de agosto de 2003 • 07:00 Enlace permanente
Invitado: Fabricio Zamora

Al regreso

Tres dias de viaje. Lo suficiente
Para que Lourdes haya empezado
A reptar sobre el vientre
Como una lombricilla
Y para que haya olvidado mi rostro
Y haga un puchero al verme.



Fabricio Zamora

Publicado en la Lista Escritura Creativa el 14 de agosto del 2003




lunes 18 de agosto de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Si el tiempo no cuenta en contra, lo hará a favor. Nunca es neutral.




martes 19 de agosto de 2003 • 08:40 Enlace permanente
Espejos II

Se le rompió el espejo del baño hace meses y aún no había tenido tiempo de comprar otro. Y terminó descubriendo que cuando uno es guapo, no deja de serlo porque se haya roto el espejo.




miércoles 20 de agosto de 2003 • 08:45 Enlace permanente

No me gustan las frases lapidarias como ésta: cuando te dan en la frente resulta demasiado fácil confundir el dolor de la pedrada con la iluminación.




jueves 21 de agosto de 2003 • 08:41 Enlace permanente

Lloró con desconsuelo por todo lo que había perdido cuando se hundió el barco.

Doce meses después se dio cuenta de que el dios de las tormentas no había sido tan cruel, porque en su venganza no le había quitado nada imprescindible para seguir viviendo.

Doce años más tarde supo que el dios de las tormentas no existía.




viernes 22 de agosto de 2003 • 08:35 Enlace permanente

Con los años se volvió más amargo, más ciego, más torpe. Por eso sé que siempre mintió cuando me decía que era feliz.




sábado 23 de agosto de 2003 • 07:00 Enlace permanente
Invitado: Guido Eytel

Mientras afuera el viento y la lluvia hacían crujir las tablas de la casucha, dos viejos tomaban mate junto al fogón.
–Bonita noche para hablar de fantasmas –dijo uno.
–No me gustan las conversaciones autorreferentes –dijo el otro y se desvaneció.



Guido Eytel
Publicado en la Lista Escritura Creativa el 21 de agosto del 2003




domingo 24 de agosto de 2003 • 07:00 Enlace permanente
Invitada: María Marta Guzzetti

La partida

Luego de ver una película en la cual un tipo jugaba al ajedrez con la Muerte, el hombre pensó que podía intentar jugar la partida con la Pereza. Por lo menos ella tardaría más en darle jaque mate.


María Marta Guzzetti
Publicado en la Lista Escritura Creativa el 21 de agosto del 2003




lunes 25 de agosto de 2003 • 09:20 Enlace permanente

Dime: tu soledad, ¿es porque odias al género humano o porque te amas a ti mismo?




martes 26 de agosto de 2003 • 10:00 Enlace permanente

¿Dónde hay que despedirse?

En el punto exacto en el que nuestros caminos se empiezan a separar.




miércoles 27 de agosto de 2003 • 10:00 Enlace permanente

¿Cómo convertir la ausencia en costumbre? ¿Será como dejar la luz encendida, tanto de noche como de día, hasta que se deja de ser consciente de que está encendida? ¿O será como apagarla y no volverla a encender, ni siquiera de noche, hasta que se aprende a vivir en la oscuridad?




jueves 28 de agosto de 2003 • 10:00 Enlace permanente

En tu sueño hay un hombre sin rostro que nos sigue
que finalmente no es un hombre siquiera:
sólo polvo,
ceniza contra la que no hay defensa
ni huida posibles.




viernes 29 de agosto de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Un perro ladra,
otro contesta en la lejanía y otro más se suma.
Entre todos dibujan, certeros,
la profundidad de la noche.
Los grillos, los acentos.




domingo 31 de agosto de 2003 • 11:31 Enlace permanente
Invitado: Jorge L. Borges

Delia Elena San Marco

Nos despedimos en una de las esquinas del Once.
Desde la otra vereda volví a mirar, usted se había dado vuelta y me dijo adiós con la mano.
Un río de vehículos y de gente corría entre nosotros; eran las cinco de una tarde cualquiera; cómo iba a saber que aquel río era el triste Aqueronte, el insuperable.
Ya no nos vimos y un año después usted había muerto.
Y ahora yo busco esa memoria y la miro y pienso que era falsa y que detrás de la despedida trivial estaba la infinita separación.
Anoche no salí después de comer y releí, para comprender esas cosas, la última enseñanza que Platón pone en boca de su maestro. Leía que el alma puede huir cuando muere la carne.
Y ahora no sé si la verdad está en la aciaga interpretación ulterior o en la despedida inocente.
Porque si no mueren las almas, está muy bien que en sus despedidas no haya énfasis.
Decirse adiós es negar la separación, es decir: Hoy jugamos a separarnos, pero nos veremos mañana. Los hombres inventaron el adiós porque se saben de algún modo inmortales, aunque se juzguen contingentes y efímeros.
Delia: alguna vez anudaremos ¿junto a qué río? este diálogo incierto y nos preguntaremos si alguna vez, en una ciudad que se perdía en una llanura, fuimos Borges y Delia.