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Textos: Berna Wang
Fotografías: Francisco Javier Garín Voxel Infográfica
Diseño: Joaquín Bernal Baara Estudio

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martes 1 de julio de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Vivir la vida intermitente. Sol. Sentir el corazón intermitente. Sombra. Escribir un poema intermitente. Sol. Dormir la noche intermitente. Sombra.




miércoles 2 de julio de 2003 • 10:00 Enlace permanente
Lo que siente el náufrago II

La paz
del día,
de la noche,
del mar
inacabables.




jueves 3 de julio de 2003 • 10:00 Enlace permanente

La desgracia de los perfeccionistas es que el resultado de sus actos no siempre guarda relación con su obsesión.




viernes 4 de julio de 2003 • 10:00 Enlace permanente
Todavía

Mis dedos recuerdan el lugar de cada nota en el diapasón del violín. Y mi cuerpo recuerda sus dedos.




sábado 5 de julio de 2003 • 00:12 Enlace permanente
Invitada: Carmen Hernáiz

Danzas sobre mí

Danzas sobre mí
bailes de besos
siguiendo ese compás
que me enloquece.
Un acorde de piel,
varios silencios…

Pentagrama de sábanas,
clave en dos cuerpos.



Carmen Hernáiz

Publicado en la Lista Escritura Creativa el 30 de junio del 2003




domingo 6 de julio de 2003 • 08:00 Enlace permanente
Postal desde Magerit: Masyid Al-Mudaina y Qasr al-Mulk, frente a la plaza de Asharq, desde la ribera del río Shayar el-Tuffah (Templo de la Almudena y Palacio Real, frente a la plaza de Oriente, desde la ribera del río Manzanares) - Foto: Francisco Javier "Pack" Garín - Texto: JGV
Al Mudaina - Foto de Francisco Javier Garín



lunes 7 de julio de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Cuenta Cristina Pabón:

En la radio del coche, el locutor dijo: «A la muerte del tercer toro, por causa de la lluvia se suspendió la corrida.»

Cuando llegaron a casa, Ana estaba pensativa:

–Papá, sigo sin entenderlo: ¿por qué los toros se mueren por la lluvia?




martes 8 de julio de 2003 • 08:40 Enlace permanente
El verano de la escolopendra (I)

El verano de la escolopendra yo tenía nueve años, y Carlos, que había venido a pasar una semana con nosotros, once. Fue la primera vez que compartía mi cuarto de hijo único. Y la primera vez que les pedía a mis padres que no vinieran a darme el beso de buenas noches, y que dormía con la puerta cerrada.

Me acuerdo de la sensación de humedad pegajosa de las sábanas, del frescor de las baldosas donde tumbados boca abajo, leíamos o dibujábamos; del roce áspero de la tapicería del sofá en la piel quemada por el sol.

Y de la casa en penumbra, protegida por las persianas verdes.




martes 8 de julio de 2003 • 18:25 Enlace permanente
Invitado: Javier Bauluz Javier Bauluz, Zahara, 2.9.2000

*Muerte a las puertas del paraíso*




miércoles 9 de julio de 2003 • 08:45 Enlace permanente
El verano de la escolopendra (II)

Ese verano fue también la primera vez que tuve un cómplice las veinticuatro horas del día. Recuerdo la emoción de saltarnos el cepillado de dientes por la noche; la risa cuando por las mañanas el perro nos despertaba a lametones. Y el orgullo que sentía al enseñarle a mi amigo las calles, los solares y el parque que había descubierto el invierno anterior, en mis primeras incursiones solo por el pueblo.

Y también sentí por vez primera todo el poder de las palabras. El placer de hablar en la oscuridad de mi cuarto hasta quedarnos dormidos. Carlos me contaba historias de su colegio, de su hermano mayor, del barrio de las afueras de Madrid donde vivía. Me acuerdo, sobre todo, de que me contó que una vez había visto una escolopendra. Un extraño bicho negro, largo y anillado, con miles de patas.




jueves 10 de julio de 2003 • 10:00 Enlace permanente
El verano de la escolopendra (y III)

Por eso recuerdo tan bien ese verano, por la palabra escolopendra. Porque de pronto supe que tenía las palabras necesarias para nombrar el mundo con precisión. Calor, agua, sal, brisa. Escolopendra. Y son ellas las que me traen ahora, desde el otro extremo de los años, como cuerdas, la visión del cielo casi blanco, el sonido de las olas, el sabor de la sandía, el tacto de la arena, el olor de los jazmines, atados a la memoria.

Sobre todo la escolopendra, porque yo no había visto ninguna todavía, pero la magia de la palabra recién aprendida permanece en mi memoria y es la escolopendra, su cuerpo largo y negro, sus mil patas las que me llevan al primer verano con recuerdos nítidos de mi infancia.




viernes 11 de julio de 2003 • 10:00 Enlace permanente
Sin coartada

¿A dónde huir si yo soy la escena del crimen, el muerto y el asesino?




lunes 14 de julio de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Soledad es, sobre todo, saber que mi tristeza y la tuya ya no se miran la una a la otra, que son dos tristezas que cada día se alejan más y se disuelven, tan solas, en la distancia.




martes 15 de julio de 2003 • 10:00 Enlace permanente

He llegado a casa, me he quitado la ropa y la he metido en la lavadora; luego me he dado una ducha con agua muy caliente. Me he puesto ropa limpia, me he hecho un té y he mirado por la ventana. Hace un día precioso.




miércoles 16 de julio de 2003 • 00:48 Enlace permanente
Invitado: Lin Yutang

A qué dedican el ocio los chinos:

«Comen cangrejos, beben té, saborean agua de los manantiales, cantan arias de ópera, remontan cometas, juegan al tejo, comparan hojas de hierba, hacen cajas de papel, resuelven complicados rompecabezas de alambre, juegan al mahjong, emprenden juegos de azar y empeñan ropas, cuecen ginseng, contemplan riñas de gallos, retozan con sus hijos, riegan flores, plantan hortalizas, injertan frutales, juegan al ajedrez, toman baños, tienen conversaciones, cuidan pajarillos en sus jaulas, duermen siestas, hacen tres comidas en una, intentan la lectura de las líneas de la mano, charlan acerca de espíritus de zorros, van a la ópera, golpean tambores y gongs, tocan la flauta, practican caligrafía, mastican entrañas de palo, salan zanahorias, acarician nueces, hacen volar las águilas, alimentan palomas mensajeras, disputan con sus sastres, realizan peregrinaciones, visitan templos, trepan montañas, miran regatas a remo, se reúnen en las esquinas, hacen peleas de toros, toman afrodisíacos, fuman opio, gritan a los aeroplanos, despotrican contra los japoneses, se extrañan de la gente blanca, critican a sus políticos, efectúan sesiones budistas, consultan adivinas, capturan grillos, comen semillas de melón, juegan por una torta con premio, realizan competencias de linternas, queman raros inciensos, comen fideos, resuelven acertijos literarios, preparan macetas de flores, envían obsequios de cumpleaños, se hacen reverencias.»



Lin Yutang, _Mi patria y mi pueblo_, _El arte de vivir_, 1935




miércoles 16 de julio de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Para él la vida no es más que una transacción. Todas las noches abre su libreta y anota cuidadosamente todo: unas cosas en el debe y otras en el haber. No quiere deberle nada a nadie. No acepta regalos. Nunca regala nada. Es un hombre agradecido. Y muy recto. Eso piensa. Por eso duerme en paz todas las noches.




jueves 17 de julio de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Le gustaba ir al paso a nivel y sentarse a mirar trenes como quien mira las olas del mar.




jueves 17 de julio de 2003 • 13:51 Enlace permanente
Invitado: Purranki Sandongui

RESISTENTE A LAS SALPICADURAS

Diario de a bordo del Nuestra Señora de Getxu. He tenido que ayudar al Sr Forbes durante una amputación. Un marinero se ha trillado un brazo con el rulo del cabestrante. El instrumental empleado en la operación es sorprendentemente primitivo. Es el mismo que usa el Sr Leawitt, nuestro carpintero. La higiene es precaria. Dada la situación, dudo que el pobre desgraciado sobreviva mucho más tiempo. Lo que todavía ahora me atormenta el ánimo no ha sido la visión de la sangre ni de la carne abierta. A estas alturas llevo vistas cosas peores. Lo peor ha sido constatar cómo el dolor físico no puede hacer presa en un alma devastada. A pesar de que le estabamos serrando el húmero su expresión era la misma máscara de mirada errática que reviste el ánimo de casi todos los tripulantes. Se diría que se trata de un barco de fumadores de opio si no fuera porque hasta ese consuelo nos falta. Nuestro único sueño sería quizás despertarnos y estar en otro lugar donde la impresión del mar sea tan lejana que un remo sea un objeto extraño y su posible uso una incógnita.

Purranki Sandongui, _El potadero de Bleturge_




viernes 18 de julio de 2003 • 10:00 Enlace permanente

El mar era un tren que la llevaba muy lejos, hasta el mar.




lunes 21 de julio de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Necesita los espejos y mirarse en ellos para comprobar que existe. Cuando no le gusta lo que ve, rompe el espejo. Y se compra otro.




martes 22 de julio de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Creí que era la partida lo que me causaba dolor. Ahora sé que fue el dolor lo que me obligó a partir.




miércoles 23 de julio de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Cuentan que hubo un sabio que soñó que era una mariposa y que, al despertar, no sabía si era un sabio que había soñado que era una mariposa o una mariposa que soñaba que era un sabio.

No está en el ser de la mariposa hacerse preguntas sobre sus sueños.




jueves 24 de julio de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Nado. Buceo. Asomo la cabeza para tomar aire y vuelvo a sumergirme. Y descubro que toda mi vida son vasos comunicantes, y no compartimentos estancos.




viernes 25 de julio de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Los motivos para reír ya los conozco. Ahora tengo que sentarme a averiguar los motivos por los que estoy llorando.




sábado 26 de julio de 2003 • 00:12 Enlace permanente
Invitada: María Marta Guzzetti

A veces las palabras
que se guardan
en oscuros
y ocultos
recovecos
se aletargan.

Un musgo,
una pátina,
de verdoso olvido
las deforma.

Entonces se resbalan
y caen
como tontas
entre los pensamientos.

Equivocan
los tiempos.

Dan vuelta
los momentos.

Y uno llega a creer
que en lugar de palabras
ha guardado
silencios.



María Marta Guzzetti
Publicado en la Lista Escritura Creativa el 23 de julio del 2003




lunes 28 de julio de 2003 • 10:00 Enlace permanente

No se trata tanto de averiguar las respuestas a las preguntas, como de saber cuáles son las preguntas cuya respuesta no importa conocer.




martes 29 de julio de 2003 • 09:55 Enlace permanente

Y cuando llueva sobre mi cama me taparé con la sombra de tu peso y la de tus manos.




miércoles 30 de julio de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Encendí la luz y le expliqué que no había ningún monstruo bajo la cama. Levanté la colcha para que mirase. Cuando le pregunté si estaba bien, me dijo que sí con la cabeza, pero seguía temblando. Lo abracé y me quedé con él hasta que se durmió.




miércoles 30 de julio de 2003 • 10:29 Enlace permanente
Invitado: Cesare Pavese

Blues

Someone has died,
someone has gone.
Someone who tried
but didn’t know.

[Alguien ha muerto,
alguien se ha ido.
Alguien que probó
pero no supo.]




jueves 31 de julio de 2003 • 10:00 Enlace permanente

“¡Ay, qué desgracia! ¡Ay, qué dolor! ¡Ay, qué pena!”, se lamentaba a gritos. Igual que antiguamente las familias chinas cuando nacía un varón, para que los malos espíritus creyeran que había muerto y lo dejaran en paz.