Ver fotografía
Creditos
Textos: Berna Wang
Fotografías: Francisco Javier Garín Voxel Infográfica
Diseño: Joaquín Bernal Baara Estudio

Creative Commons © 2003 y años sucesivos, Berna Wang, bajo una licencia Creative Commons, excepto los textos citados, que son propiedad de sus respectivos autores.

Creado y administrado con Bitako 1.0





Archivo
Por meses Ver
Buscador Buscar
jueves 1 de mayo de 2003 • 10:00 Enlace permanente

“Si no sentiste dolor, no te quedarían señales”, dijiste. “No dolieron las heridas. Pero tengo el cuerpo lleno de cicatrices. Y algunas noches me duelen”, respondí.




viernes 2 de mayo de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Hacía cinco minutos que hervía el arroz en el caldero cuando me han llamado para decirme que venían a comer. He echado un puñado más. Parte del arroz estaba duro y parte estaba pasado. Pero hemos comido todos.




lunes 5 de mayo de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Le rompió la boca porque había insultado a su madre. Y él adora a su madre.

Le partió dos costillas porque había insultado a su mujer. Y él adora a su mujer.

Mataría por ellas, porque las adora. Por eso las tiene en un altar, excluidas de su vida. Porque las adora, pero no las quiere.




martes 6 de mayo de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Funciona. No depende de que yo crea o no en él. Ni siquiera depende de que yo comprenda por qué y cómo funciona. Para mi sorpresa, el fax funciona con total independencia de mi fe, de mi capacidad de comprensión y de mi ego.




miércoles 7 de mayo de 2003 • 10:00 Enlace permanente

A pesar de saber que todo había sido mentira, de cuando en cuando he vuelto. Como de puntillas, con la esperanza inconfesada de que, contra todo lo que ya sé de ti, cumplieras tus promesas. Y me has decepcionado una y otra vez.

Hoy ha sido la última.

Adiós, tabaco, adiós.




jueves 8 de mayo de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Mi querido relativista:

Si todas las formas de entender la vida son igualmente válidas, ¿por qué eliges la más dolorosa?

¿No será que en realidad no eliges?

¿No será que en realidad crees que la tuya es la única válida?




viernes 9 de mayo de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Llegamos a las Indias Occidentales después de meses de navegación. Observamos las costumbres de sus habitantes, tomamos nota de su lengua, trazamos mapas de sus ríos y sus montes. Y todo lo cotejamos con los relatos de otros viajeros.

Nada encajaba, y no entendimos nada hasta que, mucho tiempo después, supimos que en realidad habíamos llegado a otro continente.




lunes 12 de mayo de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Me gustan las mujeres independientes, dijo. Lo único que no soporto es el egoísmo: que tiren de la sábana hacia su lado de la cama y me dejen, de madrugada, con los riñones al aire.




martes 13 de mayo de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Atardece. Entre los chillidos de las golondrinas oigo risas y voces de niños. Me asomo a la ventana y miro. Cuatro chavales se ponen en fila, con la espalda apoyada en la pared. Y juegan a ver quién mea más lejos.

(Nota: gracias a Carlos Arévalo, técnico de sonido de Radio3, que me explicó que no se mea cara a la pared, como yo había escrito. Y que si se hace contra la pared, es a ver quién mea más alto.)




miércoles 14 de mayo de 2003 • 10:00 Enlace permanente
Los cuatro secretos de la felicidad que aprendí de mi madre

El primero es conservar siempre esa llave que recibimos al nacer y que abre las puertas del asombro, la curiosidad y el juego.

El segundo es recordar que tenemos la llave.

El tercero es no venderla ni canjearla por nada: ni por dinero, ni por amor.

Y el cuarto es dar las gracias a quien nos los ha enseñado enseñándoselo a otro.




jueves 15 de mayo de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Ese joven brillante que tiene respuestas inmediatas para todo no es más inteligente ni más rápido que tú. Lo que ocurre es obvio: conoce de antemano todas las respuestas. Porque tiene la cabeza bien amueblada, pero de prejuicios.




viernes 16 de mayo de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Un día me di cuenta de que lo que más deseaba en el mundo era dormir contigo. Sólo dormir. Sentir cómo tu aliento, el calor de tu cuerpo a mi derecha, daban otra dimensión a la noche. Aún lo deseo a veces.




lunes 19 de mayo de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Estoy abrazada a un trozo de madera oscura. Podrida. Y ni siquiera estoy en el agua.




martes 20 de mayo de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Salí con vida de la cueva del lobo. No era un lobo: sólo un perro asustado




miércoles 21 de mayo de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Música de fondo: Pat Metheny, Peace Song

“[...] El horror del pasado está empezando a salir a la superficie en forma de fosas comunes, que siguen encontrándose en todo el país. En la última que se ha descubierto, en la ciudad de Al Mahawil, cerca de Al Hilla, los iraquíes han desenterrado alrededor de 3.000 cadáveres de un emplazamiento que, según se dice, contiene los restos de hasta 15.000 «desaparecidos». Se cree que todos ellos fueron detenidos y ejecutados sumariamente tras la rebelión de 1991. [...] Otro caso es el de Mahdi Ghadhban al-Ta‘i, que sigue buscando a sus tres hijos varones, As’ad, ‘Adnan y Mortadha, todos ellos alumnos de secundaria y en paradero desconocido desde 1992. Mortadha fue detenido en el lugar donde trabajaba por las noches, ’Adnan en la escuela y As’ad en su casa. Mahdi declaró a Amnistía Internacional: «Yo era un hombre rico, lo vendí todo para encontrar a mis hijos. Que se lo lleven todo, sólo quiero que me devuelvan a mis hijos.» [...] Amnistía Internacional visitó también un lugar de la calle del Golfo Árabe, en Basora, donde se dice que alinearon a unas 33 personas contra una pared, que fueron ejecutadas y enterradas en el mismo sitio. Los delegados de la organización hablaron con Salah, que también presenció las ejecuciones. Las familias se han llevado algunos de los cuerpos; otros fueron pasto de los perros. [...] Desde la caída de Sadam Husein, los iraquíes buscan las «prisiones secretas» que se dice que existen en todo el país y donde al parecer están recluidos miles de presos «desaparecidos». Se afirma que se han oído voces desde el subsuelo en varios lugares. [...] Amnistía Internacional visitó asimismo una fosa común en Al Fadhlia, cerca de Abu al-Khasib, en una zona baldía. Dos personas de la multitud que estaba cavando en el lugar pudieron reconocer la ropa de su padre y prorrumpieron en llanto en una atmósfera cargada de angustia y dolor. Al parecer, la fosa contiene cientos de cuerpos. Se cree que las víctimas fueron ejecutadas durante la rebelión de 1991; según los vecinos del lugar, algunas fueron ejecutadas en el mismo lugar y otras fueron transportadas hasta allí en camiones y arrojadas en la fosa.[...]”

Comunicado de prensa de Amnistía Internacional, 16 de mayo del 2003

Alpha: Revolution.




jueves 22 de mayo de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Éste es el guión -le dijo el director-. Apréndetelo. Empezamos los ensayos por la tarde.

Ella lee:

Él: Estoy preocupado.

Ella: ¿Y qué te pasa?

Él: Nada, es una tontería.

Ella: Cuéntamelo, ¿quieres?

Él: No tiene nada que ver contigo.

Ella [enfadándose]: Entonces por qué me lo dices.

Él [molesto]: Yo no he dicho nada.

Ella [más enfadada]: Sí, has dicho que estabas preocupado.




viernes 23 de mayo de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Por la mañana temprano entra el olor a gel de ducha y a colonia, a café y a pan tostado. Y el sonido del agua que cae a chorros y el de cucharillas tintineando en las tazas.

Dos horas después oigo el chirrido de las poleas oxidadas y llega el olor a suavizante de la ropa tendida, que a mediodía es sustituido por el del aceite de oliva donde se fríen, entre chisporroteos, la cebolla, el pescado, las patatas, el tomate o la carne. A veces suena, al fondo, el resoplido de una olla a presión.

Por las tardes, silenciosas e inodoras después del entrechocar de loza, vidrio y metales en la espuma de los fregaderos, entra un rayo de sol.

A la hora de cenar, batir de huevos y más aceite de oliva caliente.

Y de madrugada, la luna. Y el silencio.




lunes 26 de mayo de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Tejieron la red de la vida a pulso.
Solos. Sin nadie que les guardase las espaldas.
Sin padres a quienes pedir dinero o consejo.
Sin madres que ayudasen a criar a los hijos.
Sin hermanos con quienes jugar una partida de ajedrez al caer la tarde.
Sin hermanas con quienes hablar cuando los niños duermen.
Sin sobrinos en quienes ver la anchura del linaje.

Tejieron la red de la vida a pulso y esa red es la que me guarda las espaldas. A mí y a mi hijo.




martes 27 de mayo de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Un amigo mío lo llama “mirar las cosas en perspectiva”. Alejándose del cuadro lo suficiente para ver el conjunto. No pensar jamás que el cuadro es el detalle de la esquina inferior izquierda (esos colores tristes, esas texturas pegajosas como la sangre). El cuadro es también las estrellas de la parte superior. Las flores del centro.

Y es que hay quien se complace en mirar con fijeza, con obsesión, las cosas feas y las cosas tristes y se permite deducir que así es el mundo, que así es la vida. Pegando mucho la nariz a la tela.




miércoles 28 de mayo de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Quizá sea cierto -pensaba mientras hacía cola en la panadería- que cuando uno no se quiere, es imposible que quiera de verdad a los demás. Los utiliza, los necesita, pero no los quiere. Sencillamente porque no sabe.




jueves 29 de mayo de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Sospechaba que existía. Se decía que vivía en algún lugar, que tenía peculiares costumbres al aparearse y al cazar, al alimentarse y al dormir, al construir su guarida.

Empecé a verlo en sueños. Después lo rocé en la penumbra de algunas duermevelas. Luego el azar me permitió verlo despierta, con los ojos muy abiertos. Y alguna vez incluso me permitió tocarlo con la punta de los dedos.

Hoy, tanto tiempo después, cuando no sé siquiera si volveré a verlo algún día y vivo a cientos, miles de kilómetros de él, la certeza de que existe me calienta el corazón. Me consuela. Y en los días buenos, saberlo se parece a la felicidad.




viernes 30 de mayo de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Procuro que, si me muriera esta noche mientras duermo, no haya quedado nada importante pendiente, nada que hubiera querido hacer o decir y no hice o no dije por pereza, o por miedo… o porque tenía demasiado trabajo.

Procuro ser más que hacer, ser más que tener, ser más que pensar.

Y cuando no me sale, procuro perdonarme.