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Textos: Berna Wang
Fotografías: Francisco Javier Garín Voxel Infográfica
Diseño: Joaquín Bernal Baara Estudio

Creative Commons © 2003 y años sucesivos, Berna Wang, bajo una licencia Creative Commons, excepto los textos citados, que son propiedad de sus respectivos autores.

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martes 1 de abril de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Y entonces él me dijo: “Tengo una joya que está dentro de una caja que está dentro de una caja que está dentro de una caja que está dentro de una caja. Así las cosas, sólo poseo un sueño y, sin embargo, temo perderlo.”




miércoles 2 de abril de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Una vez escribí sobre la geometría inútil del jazminero: los cinco pétalos de sus flores. Las hojas, que nacen de siete en siete. Hoy lo miro sorprendida porque ha sobrevivido a una mudanza y a dos inviernos crueles en los que fueron muriendo, una a una, todas las plantas, hasta los geranios. De todas sus ramas, desgarbadas y semidesnudas, junto a las hojas quemadas por el frío, penden racimos de capullos rosados. Lo miro sorprendida y me digo que no hay por qué tener miedo.




jueves 3 de abril de 2003 • 10:00 Enlace permanente
Esquina del sol en la cara

Salgo a la calle, y al doblar la esquina, el sol me da de lleno en la cara. Cierro los ojos. El perro tira de la correa, hacia los alcorques. La tibieza del sol tira de mi cuerpo no sé a dónde, y yo voy, con los ojos cerrados.




viernes 4 de abril de 2003 • 10:00 Enlace permanente

–Haz lo que te digo. ¿No confías en mí?

Pensé que no, que no confiaba. Pero a continuación pensé: “¿Y entonces qué hago aquí?”

Así que ahora confío. O hago como que confío. En realidad, me limito a no pensar y a hacer lo que me dice, porque sabe más que yo. Y he comprobado que entonces las cosas salen como deben salir.

Sé que cuando me agarrota el miedo es cuando lo hago todo mal. Sé que debo hacerle caso, y relajarme y concentrarme a la vez (eso es lo difícil). Sé que algún día aprenderé a nadar.




martes 8 de abril de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Con el cambio al horario de verano, el domingo se hizo extrañamente interminable. Parecía que el cielo no iba a apagarse nunca.

Por fin se cerró.

Y cuando ya me iba a dormir, me regaló una visita inesperada. Entró, sonrió, me dio un beso.

Fue una bonita forma de empezar la semana y la primavera.




miércoles 9 de abril de 2003 • 10:00 Enlace permanente

El camino estaba embarrado y resbaladizo. Me distraje un momento. No vi la piedra. La rueda delantera de la bicicleta se giró con el golpe. El tirón brusco, con todas mis fuerzas, hacia el otro lado, no fue suficiente para conservar el equilibrio. Volamos por los aires y aterrizamos en el lodo. He tardado tres horas en llegar, a pie, a casa, pero he llegado.




jueves 10 de abril de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Encendí la vela, como le prometí que haría todas las noches hasta su regreso. El atardecer era tibio y dejé la ventana entreabierta. Cuando volví, el aire primaveral había derramado y moldeado la cera hasta convertirla en dos alas. Tal vez sean las del arcángel San Miguel.




viernes 11 de abril de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Llegué cansada, hacía calor. Parpadeé hasta acostumbrar la vista a la penumbra del portal. Cuando iba a meter el llavín en el buzón, me di cuenta de que en vez de mi nombre había otro desconocido. Dudé. Volví a parpadear. Con la llave en la mano, miré despacio a mi alrededor: los demás buzones, las escaleras, el pasamanos, la puerta del ascensor, la papelera de plástico, las baldosas del suelo. Todo me pareció extraño. Dudando, salí afuera y miré el número del portal. Era el mío. Entré de nuevo, abrí y cerré el buzón. Luego saqué la cartulina. En el reverso estaba mi nombre.




lunes 14 de abril de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Una vez más, la primavera me ha ganado. Como cada año, he visto cómo las ramas iban llenándose de botones verdes. Como cada año, estaba convencida de que, si permanecía atenta, cualquier mañana se abrirían ante mis ojos, transformados en hojas. Sólo han sido unos segundos, quizás unos días, de distracción. Cuando he vuelto a mirar, los árboles estaban cubiertos de hojas nuevas. Como cada año me digo que será la primavera que viene.




martes 15 de abril de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Me gusta ser la última en acostarme. Quedarme despierta leyendo, escribiendo o viendo la televisión y saber que todos duermen. Desvestirme sin hacer ruido, en la penumbra. Comprobar que todo está bien. Y ser la última en apagar la luz.




miércoles 16 de abril de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Se parecen el equilibrio y la simetría. Pero no son la misma cosa. Por eso llevo un pendiente en la oreja izquierda y dos en la derecha. Pura cuestión de equilibrio.




jueves 17 de abril de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Jamás había tenido tanto vértigo, esa sensación de caer y caer en un agujero sin fondo. Sintiendo al mismo tiempo la fuerza repentina que daba haber recuperado los sueños a los que renuncié un día, creyendo que ya no eran necesarios. Pero los sueños siguieron empujando, en silencio, noche tras noche. Los sueños, que se resisten a morir y reclaman la oportunidad de cumplirse.




viernes 18 de abril de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Me arremango con cuidado, friego la vajilla y la voy colocando en el escurreplatos, que está colgado en la pared sobre la pila. Cuando termino, me seco las manos y me bajo las mangas, y siempre descubro con fastidio que la bocamanga derecha está empapada.




sábado 19 de abril de 2003 • 10:00 Enlace permanente

¿Existes o te he soñado?

Hace una luz tan extraña que todo (el cielo, las casas, los objetos) parece irreal.

Sólo distingo realidad de sueño si cierro los ojos y miro hacia adentro. Entonces te veo y sé que existes. Y te beso.




martes 22 de abril de 2003 • 10:00 Enlace permanente
Ejercicios para fumadores

1. Las cosas por su nombre.

Cada vez que oiga una voz en su interior que dice: “Tengo ganas de fumarme un cigarrillo”, hágala callar, lea atentamente la siguiente lista y señale la respuesta correcta:

- Estoy harto. Tengo ganas de correr.

- Estoy contento. Tengo ganas de reír.

- Estoy triste. Tengo ganas de llorar.

- Estoy asustado. Tengo ganas de huir.

- Estoy nervioso. Tengo ganas de gritar.

- Estoy enfadado. Tengo ganas de golpear.

- Estoy preocupado. Tengo ganas de hacer algo.

- Estoy cansado. Tengo ganas de dormir.




miércoles 23 de abril de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Empujas con las dos manos la ventana para cerrarla. Afuera el viento sacude, agita, mueve. Cierras con un golpe seco. Dentro hace calor. Apoyas la frente en el cristal, cierras los ojos. Una flor cae despacio dibujando círculos en el aire quieto y se posa silenciosa sobre tu alfombra. No la ves.




jueves 24 de abril de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Hay dos formas de aprender. Con una usamos como filtro nuestros compartimentos mentales y vamos introduciendo en ellos la información a medida que la recibimos. Toda la información que no cabe en esos compartimentos la descartamos. Con la otra abrimos de par en par las compuertas, dejamos que entre la información sin obstáculos y después la metemos en nuestros compartimentos mentales. Y para toda la información que no cabe en ellos creamos compartimentos nuevos.




viernes 25 de abril de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Dice mi amigo Dani Durán: “La vida es a veces como el mar al subir la marea. Si te quedas dormido, se llevará tus chanclas y te mojará la toalla, pero no tienes porqué ahogarte. Basta con que te levantes y te muevas, y luego incluso te puedes reír.”




lunes 28 de abril de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Cuando sea mayor, lo prometo, tendré una casa con una bañera grande, un saco de boxeo y un piano. Y un balcón con jazmines desde donde se verá el mar.




martes 29 de abril de 2003 • 10:00 Enlace permanente
Y el suelo de mármol travertino
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miércoles 30 de abril de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Oigo el ruido de un objeto metálico y pesado que golpea el suelo. Noto un líquido caliente en las manos. Abro los ojos y miro. Me sangran las manos. A mis pies hay una espada. Recuerdo que estaba agarrada con todas mis fuerzas a la hoja de acero para no caer. Con tanta fuerza que ni siquiera sentía el dolor.