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Textos: Berna Wang
Fotografías: Francisco Javier Garín Voxel Infográfica
Diseño: Joaquín Bernal Baara Estudio

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lunes 17 de marzo de 2003 • 10:00 Enlace permanente

He soñado que estaba en la cima de una colina muy alta. En medio de un solar en obras. Arrodillada sobre una cama larga, estrecha, con las sábanas blancas revueltas, que se mantenía en precario equilibrio sobre la cumbre. Abajo veía otras colinas, un chico abrazando a una chica. Yo tenía mucho vértigo. Tenía la impresión de que, si me movía, me caería al vacío. Tenía mucho miedo.

Quiero pedirte perdón porque había olvidado todas esas sensaciones




martes 18 de marzo de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Ayer me pasé el día cocinando. Dejé la coliflor preparada para rebozar. Hice albóndigas en salsa con zanahorias y guisantes. Un puré de verduras. Tortilla de patata. Y pollo con castañas.

Luego lo envasé todo, escribí las etiquetas y lo guardé en la nevera.

Después me hice un bocadillo de sardinas y me bajé a comérmelo al parque.




miércoles 19 de marzo de 2003 • 10:00 Enlace permanente
El mirlo (1)

Una madrugada, hace casi dieciocho años, oí por primera vez cantar a un mirlo. Vivíamos en el centro de la ciudad y aún era de noche cuando salimos de casa.

Cuando llegamos a la clínica donde iba a nacer nuestro hijo, el cielo clareaba y volví a oírlo en el jardín.

Desde entonces, cuando oigo cantar al primer mirlo del año, sonrío y me acuerdo.




jueves 20 de marzo de 2003 • 10:00 Enlace permanente
El mirlo (2)

Siempre ha habido mirlos en Madrid. Pero yo no empecé a oírlos hasta el día que nació mi hijo.




viernes 21 de marzo de 2003 • 10:00 Enlace permanente
A mi madre le gusta el trance

El sábado nos reunimos para celebrar el 73 cumpleaños de mi madre. A las 12 pusimos la radio, para que oyera Play Trance, el programa en el que colabora su nieto. Mis hermanos y yo nos reímos recordando que nuestro padre, cuando nosotros teníamos la edad de mi hijo y empezamos a oír otras músicas que no eran la música clásica (que era la que se escuchaba en casa), nos decía: “eso no es música, eso es ruido”. Y ahora estábamos igual que a él.

De pronto mi madre nos mandó callar, escuchó atentamente y dijo que le gustaba.La dejamos un rato. Luego se compadeció de nosotros y nos dijo que bueno, que si queríamos, podíamos apagar la radio.

“Debe de ser de esas cosas que se saltan una generación”, dijo mi hermano.




lunes 24 de marzo de 2003 • 10:00 Enlace permanente
El pozo

Lo hice durante años: cada vez que me caía dentro del pozo, me sentaba en la oscuridad del fondo y pensaba con lógica, y hablaba en voz alta (muy alta) para demostrar al mundo entero que estaba cuerda y que era una persona adulta, no un despreciable animal, ni una niña.

Pero esa escala que tejía con tanta angustia, anudando uno tras otro mis razonamientos (perfectamente lógicos), jamás sirvió para sacarme de ahí. Apenas me acercaba un poco al borde. Nunca lo suficiente. Y enseguida volvía a caer.

Un día me eché a llorar. El pozo se fue llenando de lágrimas. Y descubrí que en vez de ahogarme en ellas, flotaba. Hasta que llegué al borde y salí.




martes 25 de marzo de 2003 • 10:00 Enlace permanente

He dormido la siesta y he soñado que te frotaba los pies porque tenías frío.

Cuando me he despertado, he pensado en la posibilidad de la derrota.




miércoles 26 de marzo de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Hace un par de meses que muevo, combino y reordeno las piezas de mi vida: amigos, trabajos, familia, lugares, actividades. O que me las mueven. Pero mueva lo que mueva, cambie lo que cambie, siempre encuentro un espacio habitado por ti. Un espacio dulce y bueno, tierno y cálido. Levantado con esfuerzo y cariño con los escombros del daño que nos hemos hecho.




viernes 28 de marzo de 2003 • 10:00 Enlace permanente

Ya no me siento abandonada por la distancia, ni prisionera por la proximidad. Ahora te abrazo para darte calor, no para retenerte a mi lado. Y en ese abrazo sin barreras estás todo tú: el niño, el joven y el hombre.